La palabra "juego" proviene del latín iocum y ludus-ludere, haciendo referencia a "broma", "diversión", "chiste". El juego ayuda a aprender de una forma casual, divertida, práctica y lúdica.
Según Karl Groos (1902); el juego es objeto de una investigación psicológica especial, siendo el primero en constatar el papel del juego como fenómeno de desarrollo del pensamiento y de la actividad. Según Jean Piaget (1956); el juego forma parte de la inteligencia del niño, porque representa la asimilación funcional o reproductiva de la realidad según cada etapa evolutiva del individuo. Según Vigotsky (1924); el juego surge como necesidad de reproducir el contacto con lo demás.
Por otro lado, el juego se puede utilizar como terapia de comprensión de las emociones y de re-estructuración de los mecanismos de conducta, facilitando así la reorganización de la percepción de los sentimientos, de la conducta y de las situaciones.
Los juegos son una forma entretenida de aprender, de comunicar, de relacionarse y de divertirse. Hay juegos de todo tipo, juegos deportivos, en los que el movimiento corporal facilita un aprendizaje motor, en estos, nos encontramos con aquellos individuales que promueven la independencia, la seguridad, el afán de superación y la motivación y aquellos en equipo, que junto a todo lo ya mencionado, entrena el trabajo en equipo, la cooperación y la visión de grupo.
Los videojuegos, estos permiten mejorar las capacidades visuales, viso espaciales, y hay muchos que, al ser online, obligan a aprender inglés.
Por otro lado, nos encontramos con lo que nos concierne en este blog, los juegos de mesa.
Los juegos de mesa permiten la interacción activa entre los presentes y el aprendizaje de múltiples conocimientos. Lo que considero que es más relevante es que es un aprendizaje significativo, en general, puesto que se adquiere a través de la diversión y de la incorporación de estrategias.
Estos pueden ser de ayuda, sobretodo para los niños. En terapia, los clientes que tienen más dificultades para poder expresarse y poder aprender a través del dialogo son los infantes, estos desvían su atención y no saben expresar sus sentimientos con suficiente claridad. También, las personas con trastornos del espectro autista, pueden aprovecharse mucho de estos juegos de mesa.
No solo para estas personas son útiles, sino para cualquiera que lo desee puede aprender ya sea en cuanto a desarrollo cognitivo, para relaciones sociales, como para estrategias de conducta.
Más específicamente en cuánto a el juego en la terapia, considero que facilita una buena alianza terapéutica, manteniendo un rol activo del cliente dentro de la terapia, promoviendo la colaboración, y consciente de la formación de competencias para extrapolarlo en la vida diaria. Desde el juego se promueve la reflexión, el insight (por lo tanto, el cambio viene de la persona, y el terapeuta ayuda a que el cliente se cambie a sí mismo), la proactividad y participación (puesto que el juego es algo dinámico), el cliente es protagonista del juego y del aprendizaje que obtenga de este. Por lo tanto, nos encontramos con una colaboración co-constructiva en cuanto a la alianza terapéutica se refiere. La terapia a través del juego es algo práctico que facilita todo esto y más.
En las siguientes entradas haremos referencia a diferentes juegos pedagógicos o terapéuticos, y asociaciones que realizan jornadas de aprendizaje a través del juego.